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Faro de Vigo (6/01/2012)
Más de una docena de mujeres dieron a luz en sus propios domicilios a lo
largo de 2011 en Galicia, la mayor parte de ellas en el área de Vigo,
pero también en zonas como Verín, Santiago o A Coruña, acompañadas por
matronas y por 'doulas', una elección personal que justifican por el
deseo de un parto "no medicalizado y más humano".
El parto en
casa, una práctica poco extendida en Galicia y en España, y más
implantada en países como Reino Unido u Holanda, es una "elección
personal" de cada mujer, aunque las asociaciones de 'doulas' --mujeres
que acompañan a otras mujeres en las semanas previas y posteriores al
parto, para darles soporte físico y emocional-- han lamentado la falta
de información sobre esta opción de nacimiento.

La presidenta
de la Fundación Eomaia, Lucía Titán, ha explicado a Europa Press que,
entre los principales obstáculos para que el parto natural en casa sea
una opción plausible para las mujeres, está el hecho de que éstas no
reciben información sobre esa posibilidad. A esto se suma dificultad de
encontrar matronas que accedan a asistir a partos a domicilio y que,
además, estén disponibles --en Galicia son "dos o tres"--.
La
presidenta de la Asociación Galega de Doulas, Nuria Otero, ha señalado
que, "no sólo no se da información, sino que la que se da no se ajusta a
la realidad, porque se dice que parir en casa en un atraso y un
riesgo".
No obstante, ha precisado que, para dar seguridad a
las mujeres, siempre se asiste al parto con la presencia de una
matrona, que está cualificada profesional y legalmente para atender
nacimientos. Asimismo, no se atienden en casa partos susceptibles de
tener complicaciones, ni aquellos que se dan en domicilios a más de 30
minutos de un centro hospitalario.
25 partos desde 2007

Nuria
Otero ha explicado que, además de "demonizar" el parto en casa, el
propio sistema sanitario sanciona en cierta medida a las mujeres que
paren en sus casas y a las matronas que las asisten, con "represalias"
que les afectan, en un caso, cuando llevan a sus hijos al pediatra o,
en otro caso, con recriminaciones en el ámbito profesional.
Además
de estos obstáculos, Otero ha explicado que, a día de hoy, un parto en
casa tiene un precio que no todas las mujeres pueden asumir:
dependiendo de la organización que asista, el precio puede oscilar
entre 1.000 y 2.000 euros, aunque los partos asistidos en 2011 --14 de
ellos a cargo de la fundación Eomaia-- han tenido un coste de unos mil
euros para las madres.
No obstante, a pesar de esos
inconvenientes, Lucía Titán ha subrayado que, desde 2007, se han
producido en Galicia 25 partos en casa, y hay varias organizaciones que
trabajan en favor de este tipo de nacimientos. Asimismo, se están
preparando equipos de matronas, que tienen que adaptar sus
conocimientos a la experiencia de parir en casa, "algo para lo que no
se las prepara cuando hacen su carrera, porque se les enseña a asistir
partos en hospital".
Según los datos que maneja el Instituto
Galego de Estatística, desde 2007 a 2010, nacieron en Galicia casi
90.000 niños, mientras que los datos provisionales de 2011, arrojan un
resultado de 10.446 nacimientos sólo en el primer semestre del año.
Matronas
Frente
a esta posición, se encuentran los profesionales médicos que asisten a
las mujeres en el momento de dar a luz. La presidenta de la
Asociación
Gallega de Matronas, Natalia Pérez, ha subrayado que "cada vez hay más
demanda de partos en casa y de partos naturales, con menor
intervencionismo".
Pérez ha señalado que, pese a esta demanda
creciente, "habría que preguntarse si la sociedad está preparada" para
este tipo de nacimientos que, "según muchos estudios científicos", son
"igual de seguros que en el hospital, cuando se trata de primeros
partos, e incluso más seguros cuando son los segundos hijos y
siguientes" --siempre en circunstancias normales, de embarazos de bajo
riesgo y partos que no sean susceptibles de tener complicaciones--.
La
presidenta de la Asociación Gallega de Matronas se muestra convencida
de que "habría muchos más partos en casa si hubiera matronas que los
atendieran", ya que cada uno de estos partos supone una disponibilidad
total de la comadrona de cinco semanas, algo que no todas pueden
asumir. Asimismo, ha añadido que un parto en casa en "más satisfactorio
para la madre y más barato para el sistema sanitario".
Ginecólogos
En
el caso de los médicos, la posición es bien distinta y es que, de
partida, los ginecólogos y obstetras se muestran, en su mayoría,
abiertamente en contra de los partos en casa, tal y como a señalado a
Europa Press, el presidente de la Sociedad Gallega de Ginecología y
Obstetricia, Javier Martínez Pérez-Mendaña.
Pérez-Mendaña ha
justificado esta posición por los "riesgos" que un parto en domicilio
entraña para el feto y para la madre, y ha subrayado que los hospitales
públicos en general, y los gallegos en particular, "están dotados con
equipos tecnológicos y humanos extraordinarios".
Este
ginecólogo ha apuntado que "es muy difícil" predecir los riesgos de un
parto, ya que un alumbramiento normal "puede complicarse en cuestión de
segundos por múltiples factores", lo que puede llevar a un sufrimiento
fetal o a daños para la mujer.
Pérez-Mendaña ha rechazado el
argumento de que los partos en casa tienen más historia y tradición que
en el hospital, y ha recordado "la cantidad de mujeres y niños que
morían". "Gracias a los partos intervenidos, se han obtenido unos
resultados que no tienen nada que ver con lo que ocurría hace unos
años", ha apostillado.
Partos "más humanizados"
No
obstante, el presidente de la Sociedad Gallega de Ginecología y
Obstetricia se ha mostrado partidario de favorecer "partos más
humanizados", ya que, en los últimos años, "se ha dado demasiada
importancia a la tecnología". "En el término medio está la virtud", ha
apostillado.
Las matronas y doulas de Galicia esgrimen como
argumento las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud
para los partos: una mujer tumbada lo tiene más difícil para parir, no
deben hacerse episiotomías sistemáticamente, no es obligatorio el
rasurado ni el enema, y no está justificada la inducción al parto salvo
razón clínica --entre otras indicaciones--.
Sin embargo, esas
indicaciones "no están extendidas" en el sistema sanitario español ni
gallego y, en los dos únicos centros de Galicia en los que se llevan a
cabo prácticas más encaminadas en ese sentido --O Salnés y Cee--, la
demanda supera con creces la oferta, y sólo se puede atender a las
mujeres de la zona por falta de plazas.
Otra de las medidas que
matronas y doulas abogan por impulsar, el plan de parto --un documento
en el que la futura madre especifica sus deseos en el momento de
parir--, tampoco tiene buena acogida entre el colectivo de ginecólogos.
Según Pérez-Mendaña, este tipo de documentos individuales son
"poco operativos" en la sanidad pública, donde numerosos
profesionales, a veces en distintos turnos, atienden a las mujeres que
van a dar a luz y "todos tendrían que autorizarlo". Asimismo, ha
señalado que, algunas de las peticiones que hacen las madres son, desde
el punto de vista médico, "difícilmente asumibles".